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lunes, 11 de abril de 2016

FEROZ EL LOBO EN EL AULA

Margarita del Mazo, a través de este maravilloso álbum ilustrado, desmonta la utopía de que los malos son muy malos y los buenos muy buenos. Además deja entre ver la desconfianza que puede generar una persona por la acción de otra, es decir, si tu padre es malo se considera que tú también cumples las mismas características. A través de este cuento podemos trabajar multitud de valores tan importantes como la empatía, el respecto...

Del mismo modo podemos transmitir a los niños/as la idea de que no se puede cuestionar a nadie por su apariencia física, sino que debemos conocer a las personas antes de hacer un falso juicio de valor.
Es algo esencial que desde edades tempranas se haga hincapié en estos términos, ya que es cuando se establece la base de la personalidad. 

Sin más, proponemos la siguiente actividad en la que comenzaremos por trabajar con la figura del lobo, debido a que este suele ser visto por los niños como un ser malo del cual no se deben fiar.
Esta propuesta didáctica iría destinada a niños/as de 6º de infantil. 
El primer día en la asamblea leeríamos el álbum ilustrado de Feroz el Lobo y, una vez terminado, comentaríamos otros cuentos de índole más tradicional analizando las diferencias existentes entre un lobo y otro a través de un pequeño coloquio, en torno a cuestiones sobre si todos los lobos son malos, si también  pueden ser buenos.

Una vez hecho esto, entre todos realizaríamos nuestra propia versión del cuento, con los protagonistas ya existentes pero dándole nuestro toque personal. Creemos que es muy importante ponerse en el lugar del otro para así reconocer todos los sentimientos y pensamientos de las personas en función de las situaciones en las que se encuentre. Para ello, proponemos contar nuestra propia versión del cuento Feroz, el lobo, a través de una representación teatral. Esto implicaría poner en juego valores tan importantes como el respecto, la ayuda al prójimo, la empatía,  el trabajo en grupo, la autonomía, capacidad de concentración etc.

Para finalizar nuestra propuesta llevaríamos a cabo una actividad que lleva por nombre ¡Me pongo en tu lugar!, y cuyo objetivo principal es introducir la empatía en las acciones y comportamientos diarios de los niños. Esta actividad consiste en preparar una serie de tarjetas en las que dibujamos diferentes personajes (policías, médicos, profesores, dentistas…) y del mismo modo dotamos el aula de material para podernos disfrazar. Una vez hecho esto repartimos una tarjeta a cada uno de los niños/as, los cuales  tienen que transformarse en el personaje que les ha tocado, por lo tanto tienen que pensar muy ben como se visten, como actúan normalmente, etc.

Por último, conviene destacar que este sería un momento idóneo para introducir las emociones básicas de una forma lúdica.




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